Santísimo Cristo del Mar

Restaurado en 2002-2003 por Carolina Gras Brotons, Djaphar Snacel Sánchez, Ana Saquero Rubio y Bárbara Arcenegui Ramirez, de “ Andaca Restauradores” gracias al patrocinio de D. Manuel Peláez Castillo y ECISA.

El Cristo del Mar fue encargado al conocido imaginero sevillano don Antonio Castillo Lastrucci según consta en el contrato de 27 de noviembre de 1942, por los señores don Enrique Ferré Ravello, Presidente; don Andrés Navarro Sempere, Secretario y don Tomás Valcárcel Deza, Mayordomo, en representación de la Hermandad. El coste de la obra ascendió a 10.000 pesetas, anticipándose ese día a cuenta 2.000. Curiosamente, en ese mismo contrato la Cofradía del Cristo del Mar también encarga la talla de un San Juan Evangelista por el precio de 5.000 pesetas. La imagen del Crucificado estaría lista para finales de marzo. Y así fue, una noche de marzo de 1943 hizo su entrada en una barcaza el nuevo crucificado , siendo entronizado sobre las aguas del puerto de Alicante. La efigie ha sido restaurada a principios de 2003 por la Cooperativa Andaca.

Haciendo un estudio iconográfico sobre la imagen del Santísimo Cristo del Mar, Antonio Castillo Lastrucci materializa un crucificado sin dramatismo, característica propia del imaginero, no proclive al fuerte expresionismo neobarroco, aunque son patentes los signos evidentes que preludian la irrevocable muerte de Cristo en el momento de expirar. Se trata de un Cristo vivo, con la cabeza levantada algo inclinada hacia la derecha muy bien trabajada, con corona de espinas tallada en el propio bloque craneano. La cabellera corresponde a la fisonomía del movimiento, parte de una raya central que divide los cabellos en dos mitades asimétricas, estando recogido por la parte izquierda a excepción de un pequeño mechón y deslizándose la cabellera por el derecho que sobrepasa la línea del hombro. La nariz, de bella proporción y delgadas aletas, de línea recta y nada carnosas; los ojos entreabiertos, llenos de expresión, con pupilas dilatadas y elevados al cielo, cejas enarcadas, y forma el ceño con ángulos muy marcados; la barbilla va adornada, como todas sus figuras varoniles, de una cuidada barba. Presenta pómulos escasos, la boca entreabierta donde se aprecian los dientes superiores tallados con labios morados y lengua hacia fuera.

Los brazos están colgados del travesaño y las manos abiertas, con los dedos ligeramente flexionados. Tórax insuflado, previo a la expiración, y minuciosa talla del vientre. En el sudario, Castillo Lastrucci sigue los cánones de la imaginería del Siglo de Oro andaluz; es cordelífero con bastante volumen, formando un lazo en el costado izquierdo, dejándolo al descubierto. Las piernas, contraídas; la derecha se sobrepone a la izquierda. La imagen adopta la tipología de un Cristo con tres clavos y cuatro heridas con discretos regueros de sangre.

Se encuentra al culto en altar propio en su Capilla de la Basílica de Santa Maria de Alicante.