Hermandad que nos abría al mundo y que daba a conocer nuestra historia más allá de nuestras fronteras.

Con toda seguridad que el Padre Rafael Esplá Rizo, cuando fundó esta Hermandad con el nombre de Cofradía de la Virgen Dolorosa en el año 1917 en el seno de las Congregaciones Marianas teniendo como Sede el Convento del Carmen del alicantino barrio de la Santa Cruz nunca imaginó que la historia y la vida interior de aquél reducido grupo formado por apenas 35 hermanos pudieran llegar a conocerse hasta los últimos confines de aquél vasto y convulsionado mundo de los albores del siglo XX y que hoy a nosotros nos parece tan pequeño precisamente merced a estas nuevas tecnologías que hoy nos acercan desde el portal de nuestro domicilio hasta los más recónditos rincones de este mundo global.

Aquella pequeña Hermandad cuyo único tesoro era aquella Dolorosa firmada por Francisco Salzillo que fuera destruida por el fuego que consumió la Iglesia y el Convento del Carmen la noche del 11 de mayo de 1931 y que supo sobreponerse a la persecución de la segunda mitad de los años treinta, hoy es, gracias al tesón y a la dedicación de tantas generaciones de alicantinos, una Hermandad de prestigio en nuestra Semana Santa que ha sabido remontar su desgracia y que no solo es referencia ineludible en la Semana Santa de nuestra ciudad, sino que, además, ha sabido ocupar el puesto que, por derecho, le corresponde.