Nuestra Historia

Etapa fundacional

 

Ocupando la Cátedra de San Pedro en Roma S.S. El Papa Pio XII y siendo obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante el Excmo. y Rvdmo. Sr. Doctor D. Francisco Javier de Irastorza y Loinaz, el Padre Justo Beguiriztain, de la Compañía de Jesús, comienza a poner las primeras piedras de lo que será la Congregación Mariana, que tan honda repercusión tendrá en generaciones de alicantinos. Estamos en 1916 y será su director entre este año y 1918. 

 

Terminada su labor como fundador de la Congregación Mariana en Alicante, fue destinado a partir de este momento a predicar la Palabra de Dios por tierras de Misiones, y es cuando comienza la tarea, llena de una entrega infatigable, del R. P. Rafael Esplá Rizo como segundo director de esta Congregación Mariana de Alicante (de 1918 a 1929).

 

Este alicantino, amante de su patria chica, supo infundir y alentar su entusiasmo, amor y devoción hacia la Virgen María en sus jóvenes discípulos con la intención de formarlos como hombres de un mañana que presentía ya muy próximamente amenazado por la voracidad destructiva del fuego. Eran tiempos extremadamente difíciles. El mundo entero se encontraba inmerso en el primer gran holocausto de la era moderna. En medio de éste gran caos universal, el Padre Rafael Esplá Rizo, supo triunfar inculcando a los jóvenes de los que se rodeó el Espíritu genuino y propio de la formación del Congregante, cuales eran la Piedad y el Apostolado.

Por fin consigue llevar a la práctica aquello que desde hace años va dando vueltas en su cabeza e infunde ese inagotable y desbordante entusiasmo al nutrido grupo de jóvenes que le rodean. El día primero de agosto de 1917 se verificó la primera imposición de medallas y quedó constituida la primera Junta Directiva, de la que serán Hermanos Mayores Enrique Ferré Ravello y Enrique Ravello Montesinos, y constará de 35 miembros fundacionales, al mismo tiempo que queda definitivamente fundada la Congregación Mariana en la Iglesia del Carmen del alicantino Barrio de Santa Cruz, nace, como una sección más de la misma, bajo el nombre de la “Cofradía de la Virgen Dolorosa”.

 

El Padre Rafael Esplá entrega a la Cofradía una imagen de la Virgen Dolorosa del escultor murciano Salzillo que se encuentra al culto en la misma iglesia del Carmen que, desde el primer momento, se convierte en la sede de la Cofradía.  

Ya al año siguiente, 1918, y debido al gran entusiasmo que ha causado la creación de la Cofradía entre los Congregantes, tienen su primera salida procesional para formar parte de la Procesión General del Viernes Santo vistiendo sus sencillas túnicas blancas con adornos morados. La Virgen Dolorosa sale por vez primera a la calle y documentadas en la prensa de la época aparecen las primeras saetas que despertó la Dolorosa en los corazones de los alicantinos:

“Miradla por dónde viene

caminito del calvario;

No la detengas, que marcha,

a llorar por tus pecados”

 

Al año siguiente, en 1919, el Padre Rafael Esplá continúa transmitiendo su ilusión a los jóvenes integrantes de las Congregaciones Marianas de San Luis Gonzaga y de San Estanislao de Kostka por la Cofradía recientemente creada animándoles a formar parte activa de la misma. Dentro de ella, aparecen los “sanjuanistas” o devotos de San Juan Evangelista. El Padre Esplá deja a los primeros, de la Congregación de San Luis Gonzaga, conocidos entre ellos mismos como los “Luises”, a cargo de la Dolorosa y encarga a los “Estanislaos”, congregantes de San Estanislao de Kotska, la organización de la Cofradía de San Juan Evangelista como respuesta a la devoción por el discípulo amado que había surgido entre los jóvenes.

 

Es entonces cuando D. Tomás Valcárcel Deza, alma mater de esta Hermandad, trae desde Villafranqueza una imagen de San Juan que generosamente les presta el párroco, depositándola, desde ese momento en la Iglesia del Carmen. Ese mismo año, podrán sacar en procesión a su santo patrón, que desfilará detrás de la Dolorosa. Elegirán una indumentaria que llamará, en un primer momento, poderosamente la atención: Túnica en terciopelo verde con adornos en rojo y capirotes de raso también verde.

 

Año 1920, los cofrades de la Dolorosa cambian su vesta blanca por una de terciopelo morado con capirote, cuello, bocamangas y cíngulos blancos también de terciopelo. De los ya 60 hermanos, Serán Hermanos Mayores José Richart y Francisco Vidal. Pasan los años; los pasos se mejoran, los hermanos crecen  en número y mantienen en sus desfiles procesionales un sabor característico de religiosidad y orden.

En el marco de una convulsa situación política, el 12 de abril de 1931 triunfa la coalición de republicanos y socialistas en las elecciones municipales y, finalmente, el rey Alfonso XIII abandona el país proclamándose la República el 14 de abril. 

 

La Hermandad no hace mucho que había adquirido al escultor valenciano Bellido una imagen de San Juan Evangelista. 14 días antes de proclamarse la República era Martes Santo y salían de la Iglesia del Carmen las “Cofradías de San Juan Evangelista y de la Dolorosa”, a las 21:30 de la noche y siguiendo el itinerario: Carmen, Cienfuegos, Argensola, plaza de Juan Poveda, Infanta, Alfonso el Sabio, López Torregrosa, Rambla, Plaza de Castelar, Francos Rodríguez y, por Villavieja, llegaba a Santa María, donde esperaban para participar en la procesión general del Santo Entierro como el resto de Cofradías de la ciudad en la tarde del Viernes Santo. Estos serían los últimos desfiles procesionales de Alicante hasta el año 1940.

 

Los cambios en las estructuras políticas y sociales vuelven a conmocionar la vida política y alteran profundamente la convivencia de esta sociedad vapuleada. Se suceden las huelgas, revueltas, motines... y los atentados contra las procesiones y las manifestaciones religiosas de cualquier índole. La noche del 11 de mayo, en medio de todos éstos sentimientos anticlericales, se producirá la desgracia más importante en la historia de la Cofradía: un grupo de elementos incontrolados incendian la Iglesia del Carmen y con ella, al igual que sucedió en miles de iglesias en toda España, ardieron las imágenes de la Dolorosa y de San Juan Evangelista, así como todos sus enseres.

 

En el mes de marzo de 1932, el periódico republicano “El Luchador” destaca en grandes titulares: “En este régimen democrático, en los templos los católicos han solemnizado las fiestas religiosas, mientras que, en las calles, el ciudadano ha seguido su vida ordinaria”.  El día 7 del mismo mes, el Gobernador Civil D. Francisco Valdés Casas envía un telegrama a todos los alcaldes prohibiendo en toda la provincia las Procesiones de Semana Santa.

 

Prácticamente, la Cofradía queda disuelta y hasta el final de la ya inminente Guerra Civil no volverá a procesionar. Sin embargo, sus integrantes proseguirán su devoción a sus Santos Titulares en la clandestinidad durante la IIª República y los años que duró la contienda bélica. Durante este tiempo los jóvenes miembros de la Cofradía continuaron su labor de piedad y apostolado siguiendo las enseñanzas de su maestro, el Padre Rafael Esplá Tizo, y su sucesor, el Padre Joaquín Mmaría Vendrell.

Segunda época

 

Podemos afirmar con toda seguridad que aquí termina lo que podríamos calificar como “primera época” de la Cofradía, o “era fundacional”. Y no es hasta el término de la guerra civil, cuando en el año 1940, cuando nuestra Hermandad se reorganiza teniendo de nuevo como punto de encuentro, base espiritual y motor propulsor y aunador de voluntades a la Congregación Mariana, que desde 1940 dirigirá el R. P. Jerónimo Massanet.

 

Los supervivientes de entonces vuelven a reunirse con más ilusión, si cabe, que la primera vez y hablan de volver cuanto antes a dar vida a la Congregación y culto a sus antiguos patronos. 

 

La Junta de Gobierno de la época la compondrán: Presidente: Enrique Ferré Ravello. Vicepresidente: Francisco Vidal. Mayordomo: Tomás Valcárcel Deza. Secretario: Andrés Navarro Sempere y Tesorero: Sebastián Cortés. Vocales: José María Simón Juan, Antonio Ravello Montesinos, Tomás Figueroa de Santos, José García Sellés, Francisco Martín de Santaolalla, y Jacinto Calderón Antón, a los que más tarde se unirían Salvador Campos Penalva, Antonio Rubio Cortés, Sebastián Cortés Valls, Ramón Iborra Cilleros, Francisco Ramón Quilis, Antonio Poveda Boronat, Jaime Luna Conca, Francisco Antón Brotóns, Federico Villalba Aguirre, Luis Sempere Chorro, etc.

 

A partir de ahí otros Hermanos Mayores serán: Luis Ansorena, Manuel Navarro, Heliodoro Madrona, Tomás Salinas Pastor, Ramón Guilabert y Rodolfo Guarinos, a los que posteriormente se le unirán José Lamaignere Rodes, Pablo Suárez Sánchez, Joaquín Cano Blajot y otros destacados alicantinos, entre los que se encuentra José María Paternina, Gobernador Civil en aquellos años y gran enamorado de la Semana Santa de Alicante.

 

Doña Mercedes Cumming de Tato, Camarera Mayor de la Virgen, puesto que ocupó de forma vitalicia, ofrecerá a D. Tomás Valcárcel un busto de Virgen encontrado entre las ruinas de un convento expoliado y quemado durante la guerra con la condición de que la restaurara y la pusiera al culto. Desde el primer momento, Tomás vio en este bellísimo busto tallado a gubia en madera por manos anónimas Napolitanas entre los siglos XVI y XVII a la digna sucesora de aquella Dolorosa de Salzillo inmolada once años antes en la iglesia del Carmen a causa de la sinrazón y el odio ciego de la España de los años treinta. La quema generalizada de Conventos e Iglesias en los prolegómenos de la guerra, que cogió por sorpresa a los encargados de custodiar los tesoros artísticos de templos y Cofradías, hizo que la práctica totalidad de las imágenes alicantinas acabaran destrozadas a golpes o pasto de las llamas.  

 

D. Tomás Valcárcel envió en 1941 aquel busto de Virgen a Sevilla, al taller de D. Antonio Castillo Lastrucci, para que lo restaurara y lo convirtiera en la nueva Dolorosa. El cuerpo estaba destrozado y la cara parcialmente quemada, incluso con uno de los ojos perdido. Castillo, lo restauró primorosamente y le hizo un cuerpo nuevo. Las manos de Nuestra Señora de los Dolores las realizó Juan Miguel Martínez Mataix, el santero, y tan hermoso fue su trabajo que el poeta Juan Sansano les dedicó un poema.

 

“...Cogió el artista magno su gubia sorprendente;

la hendió en la masa indómita con sin igual destreza,

y fue trenzando ensueños maravillosamente,

para plasmar sus ansias de amor y de belleza.

Besóle Dios las manos; besóle Dios la frente;

Sintió la aguda lanza de un malestar profundo,

y allí quedó la pena cuajada dulcemente;

¡allí quedó el milagro para asombrar al mundo!...”

 

(Via Crucis nº 11 – año 1951)

 

Ese mismo año, 1942, la Hermandad cambia de sede. La Iglesia de Santa María acoge, con los brazos abiertos a la Cofradía en esta nueva etapa. La antigua Capilla de la Comunión, que llevaba varios años cerrada y sin culto, ya que el Santísimo se había trasladado a la Capilla de la Inmaculada, es entregada a la Hermandad por el Obispo de la Diócesis para que allí exponga al Culto sus imágenes. Así se hace. Se encarga el altar y un retablo a maestros estucadores al modo de las decoraciones propias del Barroco y Rococó, época en la que fue construida esta Capilla (s. XVIII), con fondos públicos mediante un concurso convocado por el Excmo. Ayuntamiento. Entre las volutas y rocallas, emergen siete querubines que portan otras tantas lámparas en representación de las Siete Últimas Palabras de Cristo en la Cruz, todo ello coronado superiormente con el escudo de la Hermandad y dorado al oro fino.

 

El día 31 de marzo de 1942 la Dolorosa vuelve a salir sola, como antaño, como su primera vez en 1918, y vuelve a despertar la profunda admiración de todo aquél que acude a contemplar su salida. Ahora, su sede es la venerable iglesia de Santa María, a los pies del castillo de Santa Bárbara, sobre el solar que ocupó la mezquita de la antigua medina musulmana. Va vestida con una saya de raso blanca y bordados en hilo de oro y la cubre un sencillo manto en azul marino sin bordar. Su corona, realizada por orfebres cordobeses, es de plata y el exorno floral es todo a base de lirios y azucenas. Ya están confeccionados los varales que hasta hoy sustentan el palio que la cubre. Pero ahora, su palio es sencillo; de encaje y terciopelo presidido en su frontal por el escudo de la ciudad. Son las diez de la noche. Se abren de par en par las puertas de Santa María. Abre la marcha la Banda del Regimiento de Artillería nº 18 de Murcia venida especialmente desde la ciudad hermana para acompañar a nuestra Virgen. Siguen los nazarenos con hachones y también, delante del paso, el “simpecado” bordado por Valcárcel al estilo de los de Sevilla, con una Inmaculada tallada y con unos bellísimos ángeles en oro y plata que portan la leyenda “Sine labe concepta...”

 

Ese mismo año, según consta en los archivos de la Hermandad, se desplazan a Sevilla el presidente D. Enrique Ferré Ravello, el secretario, D. Andrés Navarro Sempere y el Mayordomo D. Tomás Valcárcel Deza al taller de Antonio Castillo en la calle San Vicente nº 52 de la capital Hispalense para encargar “una imagen de Cristo Expirante, mayor que el natural, tallado en madera de cedro y policromado en el precio de pesetas 10.000 y un San Juan Evangelista tamaño natural para vestir en el precio de pesetas 5.000. El primero deberá estar terminado en marzo del año siguiente, 1943 y el segundo en febrero”. Tomás le pide expresamente que el Evangelista sea muy mediterráneo y que derroche juventud.

 

 

Año 1943. Por mediación de la familia Ravello y en el vapor “Cabo Silleiro” de la Compañía Ibarra llegan al puerto de Alicante la imagen del Cristo del Mar, de San Juan Evangelista y el trono que ha de portar al crucificado. Desde el primer momento, todas las gentes del mar; personal portuario, marinería de carga y de pasaje y los pescadores que tenían sus embarcaciones al abrigo de la dársena del puerto de Alicante, lo erigirán unánimemente en su Patrono y a él dirigirán sus rezos cada vez que embarquen para realizar sus labores marineras. 

 

“Al Cristo del Mar, Patrono de la Marinería:

 

...Vendrá por lo azul, dejando una estela blanca en su viaje, nuestro Cristo del Mar. Lentamente, como cumpliendo una expresión de serenidad y convencimiento, llegará a nuestras almas, a nuestros corazones henchidos de emoción. Con esa luz, con esa clara transparencia de la belleza y del recogimiento. Marineros y pescadores –pies descalzos y brazos desnudos a la brisa- le darán escolta. Remos y redes, y un trono humilde, marinero. Barcas, balandros, veleros, embarcaciones de todas clases; hombres del mar y de las tierras costeras, saldrán a recibirle formando séquito de amor, honor y veneración...”

 

Manuel Molina (Vía Crucis nº1 – año 1943)

 

Era una noche de marzo cuando hará entrada en una barcaza la imagen del Santísimo Cristo del Mar. La dársena del puerto estará iluminada por centenares de antorchas y harán guardia de honor decenas de soldados del regimiento de Infantería de Alicante. La voz en off de José María Simón leerá los versos de la Consagración del Cristo del Mar de Aurelia Ramos:

 

“...Tiende tus redes, señor;

que los pobres pecadores

tienen fe en los pescadores

que ponen por cebo Amor...”

 

La imagen del Cristo se entronizó sobre las aguas del puerto de Alicante, bendiciendo al mar y a sus gentes. Como símbolo, se le puso una red pendiente de la cruz, queriendo significar la atracción de las almas al camino de la salvación. Desde aquel año se ha venido sucediendo, sin interrupción, el Vía Crucis del Cristo del Mar en la noche del Viernes de Dolores en que se revive aquél momento mágico que acabamos de relatar. Y, desde entonces, siempre procesionará escoltado por tropas de Infantería de marina.

                         

El trono que utilizará la Cofradía para procesionar esta imagen, vendrá en el mismo barco. Fue adquirido con la mediación de Antonio Castillo a la hermandad de Jesús Despojado de Sevilla, así como sus potencias en plata sobredorada. Estas magníficas andas de caoba con respiraderos de plata, fueron confeccionadas para esta Cofradía en sus talleres de Sevilla por D. Manuel Casana Gómez en 1940. El Misterio de Jesús Despojado procesionó con ellas los años 1941 y 1942, y en la primavera de 1943, el Cristo del Mar las estrenaría en su primera salida a las calles de Alicante, y así lo hizo durante varios años, hasta que, con posterioridad, se instalara en ellas el Misterio del Santísimo Cristo de las Penas, con el que hasta hoy en día procesiona.

 

Ese mismo año también habrá otros estrenos. La Virgen de los Dolores estrenará el fastuoso manto bordado por Tomás Valcárcel en sus talleres por cerca de cuarenta bordadoras que fueron estableciendo turnos durante un año para llevar a cabo esta gran tarea. Ha llegado a ser conocido popularmente con el paso de los años como “Manto de las Palomas”, llamado así por ir bordado sobre los arabescos de oro y los grandes medallones ovalados de las escenas de los Siete Dolores de la Virgen, un delicado juego de 43 palomas bordadas en hilo de plata con las alas al aire. El efecto, cuando es movido por sus costaleros es el de ir las palomas volando, batiendo sus alas debido a la existencia de delicados muelles que las separan del terciopelo del manto. En el centro del manto, el escudo de la Hermandad y, uniéndolo todo, una bellísima maraña de arabescos, hojas de acanto, de muérdago, volutas y rocallas salidas de la imaginación de D. Tomás. También estrenará la Dolorosa este año de 1943 una hermosa saya bordada así mismo por Valcárcel.

Otra gran novedad este mismo año ha sido la de incluir en el trono de la Virgen a San Juan Evangelista acompañándola camino del Calvario. Llama la atención, desde el primer momento, su juventud y jovialidad para intentar redimir a la Dolorosa parte de su intensa y profunda agonía.

 

“Mitigando los Dolores

y duras penas del alma

y levantando fervores,

deslumbrador entre flores,

sale San Juan de la Palma”

 

Desde este año, los Hermanos portarán palmas en lugar de hachones de cera, lo que contribuirá significativamente a diferenciarlos del resto de las Cofradías.

                         

Alicante recibe con los brazos abiertos el renacimiento de esta Hermandad. Ya en estos primeros desfiles procesionales constan inscritos 900 Hermanos, llegando, pasado un tiempo, a un máximo de 1.200. Más adelante, en el año 1947, se estrenará el Palio del trono de la Dolorosa que hará juego con el Manto de las Palomas, habiendo la Virgen lucido un palio intermedio de color blanco y con una gran paloma bordada en el cielo que sirvió de prueba para este tercero y definitivo.

 

“Toda la Gloria va cuajada de arabescos de oro con malla, ostentando en el centro un medallón de metro y medio de longitud y uno de ancho bordado con seda de varios colores sobre malla de oro. En el centro del medallón ha sido bordado en relieve el Espíritu Santo y un juego de ángeles y querubines ostentando los atributos de la Hermandad; uno de ellos lleva la Palma de San Juan, otro la Cruz del Cristo del Mar y un tercero, una rama de azucena como símbolo de la Virgen. Los baldaquines del palio, que han sido bordados por ambos lados y recortados con gran precisión llevan cada uno cinco medallones de malla de oro cuajados de preciosos arabescos del mismo metal. Como sea, repetimos, que tiene la particularidad del bordado doble, su confección ha sido costosísima, lográndose una perfecta obra.

 

Los lados anterior y posterior del palio, siguen la misma armonía que los costados y ostentan en el centro un tríptico de ángeles bordados asimismo en oro que se hallan adorando al Santísimo Sacramento del Altar como símbolo de la Hermandad Sacramental. Dichos ángeles se hallan prendidos en el aire portando la corona real. Las alas de los ángeles quedan completamente sueltas, con el fin de que formen conjunto con las palomas del manto de la Virgen.

 

Todas las caídas (baldaquines) del palio llevan los flecos cuajados de bellotas de oro fino y los remates de los laterales y frontis de los que cuelgan dieciocho cordones con borlas, también en oro fino.

Más de dos docenas de mujeres especializadas en estos trabajos, se fueron alternando en turnos diarios durante un año y medio, estimándose su valor en más de 300.000 pts., ya que, entre mucho más material, se han utilizado más de 20 kilos de oro fino."

Diario Información (11/03/1947)

                                                                   

Fundación Hdad. de la Verónica

 

En el año 1946, se reúnen varios miembros de la Hermandad y fundan la Hermandad de la Santa Mujer Verónica “...para dar tributo de fe y veneración a la Santísima Faz...” Sebastián Cortés, José María Simón, Andrés Navarro, Tomás Valcárcel, Enrique Ferré, Antonio Ravello, Jacinto Calderón, José García Sellés, Joaquín Cano Blajot, Tomás Salinas y José María Paternina serán sus impulsores.

 

Pero el origen de la devoción por la Santa Mujer Verónica y la Santa Faz en Alicante era mucho más antiguo y de hecho hunde sus orígenes en la que fuese una de las cofradías más antiguas de la ciudad. Ya existen registros que afirman que Fernando II el católico, II de Aragón, aprobó los capítulos de la Cofradía de la Santa Verónica de Alicante en 1496.

 

Según consta en los archivos de la Hermandad, Don José Vines se trasladó a Sevilla y encargó a Antonio Castillo Lastrucci la imagen de la Verónica y quedó su precio contratado en 6.000 pts. El 4 de abril de 1947, la Verónica procesionaría por vez primera desde la entonces Colegiata de San Nicolás con las andas de la Virgen del Remedio, que D. Tomás Valcárcel había pedido prestadas a la Archicofradía que, muy gentilmente, las había ofrecido. Ese mismo año, el 2 de junio, Tomás firmaba en Sevilla un documento con Castillo Lastrucci en el que el imaginero se comprometía en realizarle las andas con las que actualmente procesiona por un importe total de 16.000 pts. y a entregarlas terminadas en octubre de ese mismo año. Así se hace y ya el año siguiente procesiona la Verónica con su propio trono, y ha así ha sido hasta la actualidad.

 

También cabe destacar el magnífico manto heráldico bordado por Don Tomás Valcárcel Deza para la Hermandad en el mismo año, que mide 4 metros de largo por 5 de ancho. Sobre fondo azul turquesa lleva bordados con 25 kilos de hilo de oro los 148 escudos correspondientes a cada uno de los pueblos de la Provincia, agrupados en torno a sus correspondientes Partidos Judiciales. En el centro, el escudo de Alicante Capital flanqueado con dos ángeles que portan una filacteria en la que se lee: “Año 1948. Alicante y su Provincia a la Santísima Faz”.

 

Al acto de inauguración de dicho manto, asistieron los alcaldes de todos los municipios representados en él, siendo galardonado con el premio nacional de artesanía. Lo original de esta obra de arte es que los escudos y los cuarteles, así como los campos de gules, sable y azur, están realizados con una nueva técnica, pues, siendo de colores, están bordados en oros y platas.

 

En 1948 la Directiva acuerda encargar a Antonio Castillo la talla del grupo del “Santísimo Cristo de las Penas”, para que acompañe a la Verónica en su peregrinar de la mañana del Viernes Santo. Se contratará en 1951 y tendrá su primera salida procesional en el año 1954 utilizando las andas que estrenó el Santísimo Cristo del Mar en su primera salida.

 

El pasado año 2012, la Hermandad realizó una concordia con la parroquia de El Salvador merced a la cual en el mes de junio se trasladó desde la primitiva Capilla de esta parroquia, ubicada en el Barrio Obrero, la magnífica talla del Santísimo Cristo de las Penas hasta la Capilla Sacramental de la Santísima Faz de la nueva parroquia donde permaneció al culto siendo párroco D. Joaquín, hasta que en el año 2017 pudo ser dispuesto al culto de manera definitiva en la sede de la Hermandad, la basílica de Santa María.

 

Fundación Hdad. de la Oración en el Huerto

 

La Junta de Gobierno decidirá en 1954 la fundación de la Hermandad Sacramental de Jesús en Samaria y la Santa Oración en el Huerto, desaparecida de la Semana Santa Alicantina muchos años antes. Ese mismo año, se le encargará también al imaginero sevillano Castillo Lastrucci la restauración de la imagen del Cristo del paso de la Samaritana –ésta última se le encargará a los alicantinos Hermanos Blanco-, el grupo completo de la Oración en el Huerto (Cristo, el ángel y los apóstoles Santiago, Pedro y Juan) y los dos tronos sobre los que desfilarán hasta nuestros días.

 

Tan antiguo debió de ser el Paso de la Samaritana que se ignora, ni aun aproximadamente, la fecha de la creación de esta Cofradía que, durante tantos años, y hasta 1931, figuró en cabeza de la Procesión del Santo Entierro cada Viernes Santo.

 

La Cofradía de la Samaritana estaba integrada por muy pocos hermanos, personas modestas, que, llegado el momento, con una derrama entre los hermanos hacían posible su, montaje, arreglos y traslado a la Iglesia de Santa María para su procesión anual.

 

Por otro lado, la Oración en el Huerto, que era integrada casi en su totalidad por la dependencia mercantil de Alicante, debe remontar su origen a siglos, ya que en sus filas figuraban no poco número de artesanos e integrantes de aquellos gremios de origen medieval hoy desaparecidos.

 

Si en un principio, dejando aparte postulados artísticos, esta Hermandad fue floreciente, tal vez al perder importancia el artesano, fue decreciendo el número de cofrades hasta el punto de poner en peligro la vida de la Cofradía. No se conoce a ciencia cierta el nombre de la persona o personas que dirigieron esta Hermandad en lo que podríamos llamar su primera fase, pero sí sabemos que comienza su segunda etapa cuando el entonces el Rvdo. Sr. Cura Párroco de Santa María, Don Francisco Antón y Tarí, con la colaboración de algunos feligreses, y especialmente del barbero D. Juan Muntó, consiguió su reorganización en su citada parroquia el día 1 de mayo de 1927; y al año siguiente desfilaban alumbrando el paso cerca de treinta cofrades.

 

En esta segunda época, el paso, que era montado en la Iglesia de la Misericordia, era trasladado a Santa María en el atardecer del Martes Santo para integrar el Viernes la Procesión General del Santo Entierro.

Destacan en este periodo, por su ingente labor personal en la Cofradía, además del Padre Antón Tarí y del señor Muntó, el director de la Hermandad, Muy Ilustre Señor Canónigo Magistral de San Nicolás, Doctor Don Victoriano Albentosa y su presidente, Don Alfredo Barceló Hernández.

 

Finalmente, entre las tristes consecuencias de la quema de conventos de 1931, se produjo la destrucción y pérdida del Paso, las tallas, los ornamentos y la propia Cofradía.

 

Hemos visto que estas dos Cofradías (La de la Samaritana y la de la Oración en el Huerto) fueron independientes y tuvieron su historia cada una de ellas hasta su desaparición. Sin embargo, en el año 1954, como hemos visto anteriormente, renace de la mano de nuestra Hermandad. La nueva Cofradía resultante procesionaba desde la iglesia de la Misericordia el Domingo de Ramos a las 23’00 horas, habiendo que adquirir todas las imágenes, ya que las antiguas fueron quemadas en el referido asalto al Convento del Carmen del año 1931, a excepción de la del Santísimo Cristo de Jesús en Samaria que fue hallado el original en un chamarilero por los Sres. Rodes Fajardo y Tomás Valcárcel, recuperándolo para el patrimonio de la Hermandad.  Y es que una familia pudiente lo rescató de entre los restos de la quema y lo mantuvo oculto durante la guerra hasta que lo tuvieron que poner a la venta por su difícil situación económica. Se trata de una escultura valiosísima del siglo XVIII sobre cuya autoría los expertos no terminan de pronunciarse.

 

Segunda mitad del s. XX

 

Ya en el año 1962, la Virgen estrenará la corona chapada en oro que actualmente sigue utilizando para procesionar y que fue realizada por artesanos de Sevilla con los fondos recaudados a partir de la cena que la Hermandad organizó a tal fin en el restaurante “Ivory” a las 22:30 horas del 29 de marzo de 1958.

 

El 25 de marzo de 1964, terminará Tomás Valcárcel de bordar el último encargo para nuestra Hermandad y que en esta ocasión se le había hecho el Consistorio: Una “Bandera de Honor” para ser entregada a la Hermandad que más méritos hubiera acumulado por el engrandecimiento de la Semana Santa de nuestra ciudad. Y reunido el pleno del Excmo. Ayuntamiento, acuerda por unanimidad entregársela a nuestra Hermandad en agradecimiento a la recuperación de tantas antiguas Cofradías y por la creación de otras nuevas; por el enriquecimiento para la ciudad de tanto patrimonio artístico, por ese magnífico Vía Crucis que, ininterrumpidamente desde 1942 recorre nuestras calles.

 

Desde ese mismo año, el Excmo. Ayuntamiento, en Corporación, presidiría siempre bajo mazas, tras el Gobernador Civil, la Procesión de la Verónica en la mañana del Viernes Santo, y el concejal más joven, ostentaría el privilegio de portar esta Bandera de Honor. Además, siendo la única que podía desfilar, por privilegio especial, por el centro de la Explanada. En los últimos años, la Hermandad ha recuperado el sentido original de esta Bandera y nombra “Abanderado de Honor” (la máxima distinción que anualmente concede la Hermandad) a aquella persona que considera que ha apoyado grandemente a la Semana Santa de nuestra ciudad. Y éste, procesiona portando este emblema que quiere ser reconocimiento al trabajo y la dedicación de tantos alicantinos para que la Semana Mayor sea cada vez más importante, más rica, más sentida y más alicantina. 

 

En los años 70, la Hermandad incrementó sus advocaciones con la Virgen de la Paz dentro del marco de la Hermandad de Jesús en Samaria y la Santa Oración en el Huerto, sacando en procesión bajo dicha advocación varios años una dolorosa que era una copia muy exacta de la Esperanza Macarena sevillana propiedad de los Misioneros de la Esperanza, aunque por motivos desconocidos cesó dicha relación y dejó de procesionar. La Hermandad mantuvo dicha advocación en sus títulos a la espera de poder hallar una Imagen que la sustituyera. Hecho que no ocurrirá hasta 2007 como veremos más adelante. 

S. XXI

 

En diciembre del año 2003, la Hermandad se constituye a instancias del párroco D. Antonio Vivo Andújar en Comisión Cultural de Patrimonio Histórico de la Iglesia de Santa María, organizando los actos de inauguración de la tercera fase de las obras de restauración de la Iglesia y recupera la Capilla Sacramental, Sede Canónica de la misma. Utiliza como altar para entronizar al Santísimo Cristo del Mar el sarcófago que contuvo los restos del arzobispo Cienfuegos, realizado en el siglo XVI en mármol rojo de Aspe. Igualmente, realiza en el mismo tipo de mármol tres altares de nueva planta en donde se entronizan las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores, San Juan Evangelista y la Mujer Verónica.

 

Desde diciembre del año 2003, la Hermandad costeará íntegramente los trabajos realizados por D. Alfredo Llopis Verdú para solicitar ante el Vaticano el título de Basílica para la Iglesia de Santa María. La Santa Sede firmará el Decreto de Concesión con fecha 2 de marzo de 2006 y en el mes de mayo, aprovechando la inauguración de la exposición La Faz de la Eternidad, donde la Hermandad expone la imagen del Santísimo Cristo del Mar y la Verónica con su Manto Heráldico, el nuevo obispo D. Rafael Palmero Ramos, hará pública la consecución de esta importante dignidad.

 

Ya en pleno siglo XXI y con la celebración del 90 aniversario de la fundación de la Hermandad, cabe recordar que el origen de la misma no es otro que el de un fundador Jesuita, pero que, con el devenir de los años, la relación de la Hermandad y la Compañía de Jesús se había ido enfriando. No es hasta junio del año 2007, cuando la familia de D. Luís Martínez Sánchez dona a la Hermandad una Imagen firmada en 1861 por el imaginero Juan Ferrándiz Guitaví que permanecía al culto en su capilla de la Finca Les Palmeretes y que anteriormente había pertenecido al Cónsul italiano Salvetti. La Hermandad, dada la profunda relación de esta familia con el colegio Inmaculada Jesuitas, resolvió concederle a esta talla el título de Santísima Virgen de la Paz, recuperando así la advocación perdida para la Hermandad en los años 70, y que fuera portada por los alumnos de bachiller recuperando también la relación de la Hermandad con los Jesuitas, con sus orígenes. Tuvo su primera salida procesional el Domingo de Ramos del año 2009.

 

Y llegamos a la actualidad, año 2017, centenario de la Hermandad y Coronación Canónica de la Virgen de los Dolores...

Reportaje fotográfico cortesía del Diario Información