Saludo del Hermano Mayor

Consumatum est...

 

Todo, finalmente, se ha consumado. Todo está hecho. Y prácticamente también todo está dicho y escrito. Las ilusiones primeras, la alegría por conseguir alcanzar una meta, la felicidad por vivir cada momento irrepetible e histórico de estos 365 días y, finalmente, la emoción inenarrable, el corazón que se desboca y la felicidad desbordada por ver a María Santísima de los Dolores finalmente Coronada Canónicamente por nuestro obispo don Jesús Murgui Soriano.

 

No quedan palabras por decir ni letras por escribir… Únicamente sentimiento, emoción, fervor, entusiasmo, pasión, devoción y fe. Y un recuerdo por todo lo vivido que perdurará en nuestros corazones para siempre.

 

Por eso este año 2018 he elegido a sustituir mis habituales palabras de Saluda por la Monición Final del Pontifical de la Coronación de Nuestra Señora de los Dolores que tuve el honor de pronunciar al término de la Santa Misa el pasado día 8 de octubre de 2017, y que decían:

 

Excmo. y Rvdmo. Monseñor D. Jesús Murgui Soriano, Obispo de Orihuela-Alicante, Ilmo. Sr. Rector de la Basílica de Santa María y querido consiliario y amigo D. Manuel Martínez Miravete, Muy Ilustre Sr. Deán del Ilustrísimo Cabildo de San Nicolás, querido D. Ramón Egío, miembros de la curia diocesana y sacerdotes. Excelentísimos Padrinos de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Dolores, Dignísimas Autoridades Civiles y Militares, Bellea del Foc de Alicante, Sr. Presidente y Representantes de la Junta Mayor y Hermanos Mayores las Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Alicante. Compañeros de la Junta de Gobierno y Hermanos de la Corporación. Señores y Señoras.

 

Hoy, por fin, se ha cumplido el sueño. Un sueño largamente perseguido por generaciones de alicantinos que han vivido su amor a María en las filas de esta Hermandad ya centenaria y que es el resultado de 100 largos años de devoción a María Santísima en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores, primero en el convento del Carmen y posteriormente en esta Santa Basílica de Santa María de la Asunción. 100 años de una profunda devoción a nuestra madre vividos desde el espíritu de las Congregaciones Marianas de San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kotska y bajo el manto unificador del espíritu Ignaciano.

 

Justo es dar las gracias en primer lugar a nuestro querido obispo D. Jesús Murgui Soriano que tuvo a bien escuchar con gran interés desde el primer momento nuestras razones y concedió hace ya más de un año, paralelamente al centenario fundacional de la Hermandad, esta Coronación Canónica que hoy estamos viviendo y que quedará por siempre grabada a fuego (el fuego del corazón de nuestra Madre) en nuestros propios corazones. Usted, D. Jesús, nos ha regalado este sueño y por ello nuestra eterna gratitud. La gratitud de los Hermanos de entonces, de los de ahora y de los de que vendrán; de las de siempre.

 

Gracias también a la Curia y a todo el clero diocesano por el afecto recibido desde tantos y tan dispersos lugares. Muchísimas gracias al Rector de la Basílica de Santa María, Consiliario y amigo D. Manuel Martínez Miravete que se ha volcado con la misma ilusión que nosotras y que ha hecho igualmente suyo este proyecto de amor hacia la Santísima Virgen y de caridad hacia los más necesitados. Su apoyo incondicional, decidido y permanente ha sido fundamental para culminar con éxito esta centenaria aspiración.

 

Haber llegado hasta aquí no significa el fin de nada. Todo lo contrario. Significa el comienzo de una responsabilidad enorme para con los Hermanos de la Cofradía, para con los cofrades de la ciudad, para con la Iglesia diocesana y para con todos los alicantinos en unos momentos tan convulsos y de tantísima búsqueda de fe, de salud espiritual, de paz y de ilusión por un proyecto común de futuro.

 

Recuerdo, D. Jesús, los momentos de explosiva alegría tras la reunión en su despacho en la que nos comunicó su decisión de coronar canónicamente a Nuestra Señora de los Dolores y que esta fuera una corona de caridad hacia los más necesitados, tal y como nuestra Madre de los Cielos le gustaría que fuese. Siempre en favor de sus hijos más necesitados y humildes. Y de que teníamos que hacer entender a todo el mundo la trascendencia de este proyecto que va mucho más allá de lo material, de la ceremonioso y de lo estético que hoy aquí hemos vivido porque se apoya en los cimientos mismos del amor al prójimo y de la caridad cristiana que sostienen los pilares fundamentales de nuestra fe.

 

Hubo al principio momentos de desconcierto sobre cómo enfocar y orientar los trabajos que nos harían llegar a este momento ya este lugar. Y he de afirmar que siempre, gracias a su ayuda y en su dulce mirada hemos encontrado el camino correcto, el amparo sereno y la mano maternal que nos ha ido acompañando y guiando en todos y cada uno de los pasos dados. Todo esto es obra de Ella. Todo esto ha ocurrido porque ella ha querido que así fuese. Y usted, D. Jesús, ha sido su brazo liado.

 

Todos estos momentos han quedado para siempre en el corazón de cuentos hemos dado forma material a este proyecto y por ello quiero también dar las gracias a todos mis compañeros de esa Comisión del Centenario, de la Junta de Gobierno, a las Camareras y a otros tantos Hermanos voluntarios que tanto y tan duro han trabajado, cada uno en su área, cada uno en su responsabilidad, para conseguir alcanzar las metas propuestas. Quiero hacer una especial mención a ese nutrido grupo de jóvenes de priostía que con tanta ilusión, entrega y cariño han dedicado centenares de horas de sus días y sus noches para que esta fiesta en honor de Nuestra Señora de los Dolores revista la dignidad que le corresponde. También a los escolares del colegio Inmaculada que han elaborado con sus pequeñas manos todas las banderitas que adornan el recorrido que esta tarde Nuestra Señora recorrerá en honor de gloria arropada por el pueblo de Alicante. Tristemente una inoportuna, aunque necesaria, lluvia se llevó por delante en la tarde de ayer gran parte de su trabajo, pero su ejemplo de enorme ilusión, cariñosa entrega y amor por la santísima virgen y por su Hermandad quedan ahí para aplauso de todos. Gracias a todos vosotros de todo corazón.

 

Y gracias también a nuestras familias por comprender nuestras muchas ausencias durante todo este tiempo. No ha sido, ya lo sabéis, un tiempo mal gastado. De alguna forma, todo este trabajo es también obra vuestra.

 

 

Pero sobre todo quiero dar las gracias a tantos y tantos hermanos que han pertenecido a esta Hermandad a lo largo de 100 años y que hoy están disfrutando desde el cielo, en primera fila, de esta impresionante ceremonia. Es gracias a todos ellos, a su sacrificio, a su amor por la Hermandad y a su espíritu de lucha en los momentos más amargos por los que ha tenido que pasar esta Corporación que hoy Santa María y la Iglesia Diocesana se han vestido de fiesta para honrar de la mejor de las maneras a Nuestra Señora de los Dolores, siendo coronada por nuestro obispo como Reina del Cielo de la Tierra y como Madre nuestra. Vaya por todos ellos, en estos momentos de inmensa alegría, un beso muy fuerte con nuestro recuerdo más afectuoso.

 

Sepa,  D. Jesús, que nuestro compromiso no termina aquí. Nuestra hermandad inicia la búsqueda de un nuevo centenario. Y, al mismo tiempo, comienza una época de nuevas esperanzas ilusiones porque en breve comenzarán los trabajos (una vez que se reciba del Excmo. Ayuntamiento la largamente esperada licencia de obras que nunca llega) que reformarán los locales de esta Basílica recayentes al paseíto Ramiro que acogerán a Cáritas parroquial, la verdadera razón social de todo esto. La verdadera corona de caridad, tal y como usted, D. Jesús, muy acertadamente denominó.

 

Este es nuestro compromiso y esta es nuestra gratitud, basadas en el amor hacia Nuestra Santísima Madre. Gracias a todas las Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Alicante por su apoyo y por su simpatía y aliento en este hermoso proyecto porque a todas nos beneficia y a todos nos enriquece. Siempre hemos de hacer que prevalezca el bien común y no el particular, porque ello nos seguirá haciendo más fuertes y nos hará crecer en hermandad, en humildad y el testimonio de vida cristiana.

 

Y no se me ocurre mejor manera para terminar estos agradecimientos que utilizar los versos que nuestro querido amigo y compañero Fernando Candela glosó en su pregón y exaltación de la Coronación. Muchas gracias.

 

Que cante la Villavieja,

que vibre Alicante entera

en sus calles y en sus plazas,

en sus luces y misterios.

 

En el púlpito de Santa Bárbara

y en la bocana del puerto.

 

Desde San Juan a Tabarca,

desde Santa Cruz a Luceros.

Del Saladar a la Huerta,

del Raval al Barrio Viejo.

Del Benacantil a la Gloria,

de Santa María al Cielo.

 

Con la Santa Faz

y la Virgen del Remedio,

alicantinos, proclamad conmigo,

decidle a los cuatro vientos: 

 

¡Qué viva la Virgen de los Dolores!

¡Qué viva la Virgen de los Dolores Coronada por su pueblo!

 

“Ad maiorem Dei gloriam et Beatae Mariae Virginis”

 

Alfredo Llopis Verdú

 

Año del Señor de 2018

Alicante